Kendoka de cristal, Kendoka de barro.

Kendoka de cristal, Kendoka de barro.

Adaptar Kendo a nosotros mismos es la manera de hacerlo nuestro. Una técnica por ejemplo debe adaptarse a nuestras características. Todos somos más altos o más bajos, más lentos o más rápidos, etc y esas características afectan a la hora de realizar un movimiento de manera óptima. La técnica es una pero la manera más óptima de realizarla no es la misma de un kendoka a otro.

A veces la incorporación de un nuevo elemento a nuestro kendo supone la modificación de otros, y con respecto a esa adaptación hay diferentes casos.

El kendoka de barro no tiene ni mantiene la forma. Aparentemente se adapta muy bien a cualquier cambio pero lo cierto es que no mantiene ninguna forma del cambio original. Normalmente lo que ocurre es que la nueva incorporación no afecta para nada a lo que ya hay. Debido a esto es fácil incorporar un nuevo elemento a este tipo de kendo, pero, por esta misma razón, lo que ya hay termina transformando la novedad en lo mismo que ya estaba.

El kendoka de cristal normalmente tiene un kendo muy bonito y correcto pero, mientras que el de barro incorporaba con facilidad novedades porque no afectaba a lo que ya había, el de cristal no puede incorporar nada nuevo que implique un cambio en lo que ya hay. Su kendo es rígido y al intentar modificarlo se rompe.

Creo que todos conocemos a nuestro alrededor ejemplos de estos dos casos. Normalmente no es algo de lo que el individuo sea consciente. Además, aunque fuéramos conscientes de nuestro problema, es difícil que seamos capaces de solucionarlo por nosotros mismos. Pese a esto, resulta de gran importancia de cara quien dirige los entrenamientos.

Es probable que al introducir correcciones a un kendoka de cristal el resultado sea peor que lo que había originalmente y se transforme en una frustración por su parte. Por eso, este tipo las transiciones deben ser consensuadas, progresivas y escaladas, vigilando siempre la evolución.

El de barro, sin embargo, enseguida lo adapta a su propio kendo, incluso antes de tener una ejecución correcta. Como resultado de esto:

  • A veces resulta doloroso (o peligroso) para el propio kendoka o sus compañeros.
  • El resultado final no es el correcto y no aporta beneficio (por ejemplo, nunca consigue ippon). Esto produce frustración.
  • Normalmente se le corrige tantas veces las mismas cosas que termina por ignorarlas.

El trabajo con estos kendokas debe basarse en reflejar el error. Muchas veces el kendoka no es consciente de las diferencias y piensa que lo está haciendo correctamente. Requiere, por tanto, de ejemplos y muestras de lo que hace mal y cómo solucionarlo. Un vídeo es una buena herramienta en estos casos.

El kendoka equilibrado lo podríamos llamar kendoka de metal (además suena divertido). Es un kendoka que ante pequeños cambios mantiene la forma, y si se requiere un cambio mayor puede alterar su kendo y mantener esta nueva forma. Además, si es necesario, puede fundir su kendo y volverlo a moldear. Su Kendo es firme pero no rígido.

Para entender esto bien, imaginemos una corrección o una nueva técnica como empujar con el dedo el kendo de alguien. Si está hecho de metal,  ante pequeños cambios volverá a  su sitio, pero si apretamos más lo deformaremos de manera permanente. En el caso de ser de cristal,  al empujarlo notaremos mucha resistencia, sin poderse apreciar ningún cambio, y si seguimos apretando, se romperá. Por último, si está hecho de barro, al empujar no notaremos apenas resistencia pero cuando retiremos el dedo recuperará casi inmediatamente su forma habitual.

Si bien hay muchos factores personales y externos que definen si un kendoka es o será de barro, cristal o metal, hay un factor que mejorará la situación sea cual sea el caso. Una buena base. Dedicar el tiempo necesario para una buena base. Esto hará más probable tener un kendo de metal y si no es así al menos, minimizará los cambios necesarios en su kendo en el futuro.

Todo esto requiere tiempo y paciencia. La paciencia es la mejor  herramienta del que enseña.

Por último recordar que aprender algo nuevo siempre implica una fase de aprendizaje. En esa fase hay que perseverar aunque no nos salga (puede que en años en mi caso), y de esta forma un día empezará a salir y más tarde lo afianzaremos hasta que pase a ser parte de nuestro kendo.