El vaso al borde de la mesa

El vaso al borde de la mesa

¿Qué es la presión?

El concepto de semé en kendo es muy complicado de definir y habitualmente se simplifica a: la presión sobre el oponente. Una descripción más detallada la podemos encontrar en este gran texto de Zago Sensei: Conceptos de seme y tame.

Pero a veces conocer la definición no nos acerca más a dominarlo y necesitamos un ejemplo.

¿Cómo se presiona al oponente?

Inicialmente aprendemos que el semé es un paso que damos antes de atacar. Este paso, es una manera de enseñar semé, pero la verdad es que es algo mucho más complejo. Ese paso, dependiendo de cómo lo hagamos, puede suponer o no una verdadera presión. Se puede hacer un paso demasiado corto o demasiado largo y el efecto de presión desaparece. ¿Entonces es movernos a una distancia concreta? Nos vamos acercando, pero tampoco es suficiente. Si nuestra postura no es correcta o nuestra guardia es débil no resultamos muy amenazantes. Parece entonces que el concepto de semé está muy relacionado, no sólo con el concepto de maai (distancia), sino también con el de centro y el de kamae.

Para clarificar el semé, a mi me gusta el ejemplo del vaso al borde de la mesa. La visión de un vaso al borde de la mesa nos incomoda y nos incita a empujarlo hacia el interior, a una posición más segura. ¿Por qué? Obviamente nos parece que el vaso se va a caer. Aunque no se mueva nos da la sensación de que cualquier momento cualquier cosa hará que se caiga. Es la promesa de un movimiento inminente.

Ese es el semé más poderoso, el que se percibe sin que haya movimiento alguno. ¿Cómo trasladamos el semé del vaso a nuestro kendo? El oponente debe tener la sensación de que le podemos atacar en cualquier momento sin ser capaz de predecir cuándo. Eso lo conseguimos estando a una distancia adecuada y con un kamae fuerte que nos permita atacar inmediatamente, pero esto debemos acompañarlo también de una actitud correcta. Debemos transmitir que vamos a atacar pero al mismo tiempo escuchando las reacciones del oponente. De esta manera crearemos en el oponente una sensación de inseguridad que restará confianza en sus acciones (ataques, desplazamientos, pensamientos). El oponente está intentando poner la mesa con un vaso suspendido en el borde, y cada cosa que hace le parece que se va a caer.

El vaso no se mueve. Si se moviera desde el centro de la mesa no nos preocuparía tanto. No se va a caer hasta llegar al borde, tenemos todo el desplazamiento para interactuar con él y nos da la sensación de que podemos prever su caída. Es el que está quieto en el borde el que nos incomoda. Por eso, a medida que avanzamos en nuestro kendo hay que reducir el movimiento en el semé. ¿Eso quiere decir que no nos movamos? No, como he dicho antes tenemos una actitud reactiva. Mi oponente, debido a la presión, puede intentar modificar la distancia, o el kamae o atacar. Puede también presionarme a su vez y que su distancia sea distinta a la mía. Es entonces cuando de nuevo llegamos a ese diálogo que supone el keiko.